Patchwork cosido en Granada
Ninguna pieza
se repite.
No es una promesa de marketing: del retal con el que está hecha no queda más tela.
- Piezas
- 19
- Unidades
- 19
- Taller
- Granada
Un retal es lo que sobra de otra cosa. Coserlo con otros hasta que vuelva a servir para algo tiene un nombre desde hace doscientos años.
Aquí no hay colecciones ni temporadas. Hay una caja de telas que se va gastando, unas manos y una pared de celosía al sol donde se fotografía todo. Lo que sale de ahí es lo que hay.

El oficio
Cuatro maneras
de coser retales.

Cabaña de troncos
Tiras que crecen en espiral desde un cuadrado central, como los troncos de una cabaña.

Plato de Dresde
Dieciséis pétalos, cada uno de una tela distinta, cosidos en corona. La más lenta de todas.

Hexágonos
Se hilvanan uno a uno sobre papel y se unen a mano. El jardín de la abuela.

Crazy quilt
Sin retícula ni plantilla: los retales se van cosiendo en abanico según van cayendo.
El taller
La misma pared,
todas las piezas.
Cada pieza se fotografía sobre la celosía blanca del taller, al sol de Granada. Por eso el barro cocido se asoma por los huecos y las sombras caen duras: no hay foco ni plató, hay una tarde de Andalucía.
Al terminar, cada pieza lleva su etiqueta de cuero cosida. Es la firma.


La pieza mayor
Una colcha con
un nombre bordado.
Se hace por encargo y lleva a mano, en el reverso, el nombre de quien va a dormir debajo. Desde 215 €.